sábado, 15 de diciembre de 2007

El dolor


La violencia física nunca formo parte de mi vida. Papá y mamá jamás me pusieron la mano encima, no fui acosada en la escuela ni golpeada jamás por nadie (tampoco yo me he peleado nunca). Hasta que un día voluntariamente decidí que el dolor era una senda virgen a explorar. No sé si habrá un punto de partida mas "saludable" que desde el que empecé a experimentar con el SM. Para mí, desde luego, me resulto la mejor forma, cuando no hay demasiada memoria celular del dolor y buenamente un día se produce de forma elegida... Para mí no ha resultado ser una terapia o una redención (aunque estas dos cualidades del dolor me impresionan) sino que simplemente el dolor y el placer, en cuanto sensaciones intensas, me corren por un mismo nervio. A pesar de que he descubierto también que no siempre mi cuerpo está dispuesto a padecer, cuando lo está, las fronteras entre lo doloroso y lo placentero se diluyen magistralmente.
Creo que lo descubrí a través del tatuaje, las bragas empapadas al llegar a casa y el supremo calentón que vibraba al ritmo de la máquina... eran señales evidentes que tardé más de lo imaginado en interpretar. Me faltaba el "agente activo", porque follarme a mi tatuador no estaba entre mis planes.
Un día esa ejecutora del dolor/placer apareció en mi vida. Aún no comprendo muy bien cómo funciona la mecánica del dolor o de la sumisión. A veces el miedo es mas fuerte que el placer o que la curiosidad. Vencerlo es el objetivo, destruir todo límite o frontera. Derrocar a la voluntad para poder entregarla mejor.
Admiro a las personas que parecen haberlo conseguido::::::
))última foto de Muriel Toissant((

2 comentarios:

Miracle dijo...

Bravo shiquilla, te apunto en la lista de súper guays de mi blog. Me gustas. Tú, porque la mierda en primer plano es como bastante desagradable, pero te lo perdono por lo interesante del resto.
Vaya bonito!

Lubna Horizontal dijo...

de eso se trata miracle, de ser desagradable a la par que funcional y si se puede tambien, artistica

gracias
Lubna