jueves, 5 de junio de 2008

La Malinche y la Llorona se montan un bollo

(Figurita de Cihuacoatl)
Hoy tengo un examen. Pero es de esos que no estresan, en los que puedo dejarme llevar un poco por la imaginación y soltar la pluma. La verdad es que Antonio Torres es uno de los mejores profesores de la Universitat de Barcelona. En un programa sobre el español en los Estados Unidos, se ha pasado medio curso hablando de feminismo y la otra mitad de chicanos, revoluciones y el antiacadémico spanglish. Ha hecho lo que le ha dado la gana. Me encanta la gente insurrecta, sobretodo dentro del ámbito académico.

La Malinche es una de esas mujeres a las que la Historia (esa que escribieron los hombres) ha cogido de los pelos y ha ido arrastrando y escupiendo por toda la gran calle que cruza México. Fue amante e intérprete de Cortés y resultó de gran ayuda para la conquista del reino azteca porque conocía la lengua (también la de los mayas) y la geografía. Los revolucionarios liberales forjaron su imagen de puta y traidora de la raza y Octavio Paz terminó de rematarla con su ensayo "Las hijas de la Malinche", despliegue misógino y patriarcal muy convincente. Lo que la historia ha olvidado es que siendo hija de nobles, a la muerte de su padre, su madre la vendió (con 13/14 años) como esclava a los mayas. Yo también "chingaría" a una sociedad capaz de hacerme eso.

La Llorona era una deidad prehispánica, Cihuacoatl, la serpiente, madre y protectora de los aztecas, que lloraba por las noches recorriendo los canales de Tenochtitlán porque sus hijxs corrían un grave peligro y el fin estaba próximo. Los españoles, que entre las ruinas de la gran ciudad la oían también por las noches, la rebautizaron como la llorona e inventaron la historia de que era el espíritu de una mujer que había matado a sus hijos por venganza de un marido violento, putero y maltratador. La convirtieron en una mujer rencorosa, vengativa, otra traidora, y el pueblo mexicano asumió esa imagen, olvidándose del mito antiguo, de su diosa protectora.

Y luego llegaron las feminsitas chicanas, y con dos ovarios, rescataron a las dos, dándoles de nuevo su poder. El poder de dos mujeres simbólicas y rebeldes, que se oponen al stablishment machista. La Malinche simboliza la primera mestiza, la primera híbrida, y sirve como seña de identidad a esas mujeres chicanas que andaban perdidas buscando saber quiénes eran. La Llorona vuelve a ser protectora, y ayuda a las mujeres oprimidas a liberarse de las ataduras masculinas.

Sandra Cisneros, Gloria Anzaldúa, Carmen Tafolla, gracias por rescatármelas. Y gracias Antonio, por ser tan "chingón".("La Malinche", obra de Rosario Marquardt)

3 comentarios:

Lidia.Mendieta dijo...

¿Diana?
Coño!dando vueltas por la red he encontrado este blog...¿eres tú?
Soy Lidia... dios...hace mil que no sé de ti...
Te dejo mi correo, hace millones de años te mandé uno que no sé si recibiste. He sabido cosas de ti por María pero ya no tengo mucho contacto con ella.
lidia.mendieta@gmail.com

Lubna Horizontal dijo...

pues sí nena, soy yo, jejejeje.
te escribo al mail

agr dijo...

¡Qué bonito encuentro! Emocionome.