miércoles, 28 de noviembre de 2007

Orgía de sangre


Mi abuelo era un gran aficionado. Me llevaba con él a los toros. Recuerdo lo extraño que me resultaba, más que el espectáculo en sí, que la gente se pusiera así de enloquecida. Había algo más, para ellos no era simplemente un señor matando a un pobre bicho, era una orgía de sangre, era una violación simbólica, algo que de otro modo no sería "ético" presenciar.

Las connotaciones sexuales son ineludibles: el torero es LO MACHO, lo inteligente, lo ágil; el toro es un simple coño (negro, peludo, brillante, IRRACIONAL) que merece ser penetrado de mil y una formas hasta la extenuación; pañuelos blancos se agitan en las manos de la gente cuando se trata de una gran faena, y de repente las gradas empiezan a eyacular.

Y la sangre... la sangre que mana a borbotones de la piel de ese coño con patas y CUERNOS, impuro, dominable. Dicen que la sola visión de la sangre estimula una parte del cerebro antes destinada a la caza, hoy destinada al sexo.

Por eso cuando el toro coge al torero la gente sufre una especie de shock, algo así como un "coitus interruptus". A mí me pasa al revés, cuando el torero es el penetrado, siento como si de mi entrepierna surgiera un asta blanca, dura y pulida y me pongo irremediablemente a mil.

Somos animales de sangre, aunque muchos se empeñen en llamar "arte" a las matanzas que tanto nos excitan.

Me encantaría marturbarme sobre la tumba de Manolete.

4 comentarios:

marianissima dijo...

hahahahaha
si te parece hacemos como los tios en el instituto que se masturban en conjunto en los balnearios, pues yo me apunto con el manolete ese!!!

que no llega febrerooooo y donde esta dianaaaa!!!!

mil besos llenos de SaUdAdE!

:.cuerpo.nomada .: dijo...

seguro. Aún recuerdo mis periplos carnales por las pieles gruesas y duras. Recuerdo cuando fallaba algo en el escenario polvoriento, cuando el espectáculo cirquense se transformaba y los espectadores en sus sillas de plástico atornilladas se paralizaban, cuando yo, animal peludo penetraba la lujuria de los arneses de luces. Conservo en latas oxidadas el sudor anfetamínico de los espectadores del cambio, y seguramente el tuyo mezclado con flujos.

Lubna Horizontal dijo...

cuerpoNomada

No sabia que tuvieras un blog, me voy a dar un garbeo por el, a ver que te cuentas.

Di

alf dijo...

Nunca he conseguido entender el placer de una humillación tan cruel y no compartida que puede tener un torero o sus aficionados. Como se atreven a llamar arte a una barbarie deste tipo, como es que algunos pueden defender la tauromaquia en nombre de la cultura o incluso peor, de la tradición. En mi cabeza hay una esquema muy simples aquell@s que maltratan a los animales, maltratan a cualquier ser vivo. Cualquier acción que vaya en el sentido de destruir la vida no puede ser llamada de arte, pues es el arte es la expresión de la vida en si misma. Malditos machos y, hay algunos con coño, que despejan su maldita mierda encima de los más frágiles, porque sí hay que tener mucha mierda dentro de uno mismo para prestarse a tal estupidez en nombre del arte. Vaya valentía, vaya cultura, vaya tradición....me cago en dios!!!