lunes, 26 de mayo de 2008

Nina Hagen me rompió el himen


Mi padre acostumbraba a regalarme música, quería que yo encontrara "mi estilo", tenía planes para mí, me compró una guitarra y un piano casio, quería que fuera estrella de rock. Pero soy negada para la música, para tocarla, vaya.

Nina Hagen llegó a mis manos sobre los 7, 8 o 9 (a esas edades los recuerdos son versátiles, no se instalan en compartimentos definidos). Me encanta(ba) ponerla a toda hostia y saltar en la cama, creo que fue la primera en despertar mi lado más punkarra.
Cogí ese bolígrafo que me habían regalado por mi cumpleaños (era una imitación barata de las plumas MontBlanc). Tenía la punta redondeada y era perfecto para mis propósitos. Así que puse a Nina Hagen a toda leche, lo cuál indicaba a mis padres un evidente "no molestar", y me lo empecé a meter. No recuerdo la sensación, pero recuerdo mi brutalidad inspirada por la música, y la sangre tiñendo el color azul celeste del bolígrafo y después chorreteando por mi pierna. ¡La regla! Pensé, y fui corriendo a decírselo a mi madre, "mamá me ha bajado la regla". Mi madre, evidentemente quedó espantada, sólo tenía 10 años.

Me llevó al pediatra y el pediatra me hizo unas preguntitas algo retorcidas: "¿te ha tocado algún adulto ahí abajo?" "No, me he tocado yo". La duda del abuso quedó rápidamente despejada. Como yo no creía haber hecho nada malo, lo largué todo con pelos y señales. Mi madre tuvo un ataque de risa nerviosa (el doctor quedó algo asustado con aquellas dos locas). Al salir me dijo que no me metiera cosas sucias, que podría coger alguna infección, y ahí se terminó la conversación.

Encontré otros materiales: salchichas, las cápsulas esas herméticas donde la gente guardaba la pasta para ir a la playa (muy ochentero esto), e incluso, recuerdo, las mancuernas de las pesas de mi padre. También encontré más discos de Nina Hagen. Recuerdo que pensaba que casi cualquier objeto podría servirme aunque no toda la música lo hiciera, Nina era la mejor para ello.

Hoy me he acordado de ella, y de mi bolígrafo que desapareció. Me alegro de haberles dado algo tan "sagrado" y "valioso" a una cantante punk y a un objeto inanimado.(foto de cuando tenía esas edades. Como se puede apreciar, siempre estaba intentando seducir a algo o a alguien...)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

mmmmm... y la otra noche que haciamos la pizza, el rodillo fue el objeto de tus guarradas! Jeje

Ahora se porque tienes a Nina a toda hostia!

Koldo Burgoa Comunión dijo...

a mi no me ha kedado claro si eres tu la que pone a nina a 100 o nina a ti... pero desde luego va a ser una opción a estudiar a la hora de autosatisfacerme...:P

Un Saludo

Lubna Horizontal dijo...

Nina me pone y yo la pongo (su música, por desgracia) a toda hostia.

Es una cuestión de volúmen.

Autosatisfacerte?? te estás haciendo pajas conmigo?? Sería maravilloso saberlo, jajajaja, para incluirte en el ranking

Lubna

Koldo Burgoa Comunión dijo...

pajas? si, cada noche una o varias, depende la temporada... contigo, con el, ella, lo otro... depende el día... jajajaja

Un Saludo

Scarlett dijo...

me encanto eso de a algo o a alguien ajajaja