martes, 17 de junio de 2008
domingo, 15 de junio de 2008
Pasaje 12:4 de la Post-Biblia

"...y bajaron 43 ángeles en comparsa hasta el reino de la tierra, cuando se hizo extremadamente necesaria su presencia. Los seres que habitaban el lugar elegido habían superado el número máximo de agravios hacia ellos y también (coincidiendo en hora exacta) sobrepasado el cupo límite de mentiras emitidas en su nombre, a costa de cada uno de los 43 nombres (...)
Luzbel, el gran ofendido, fue el primero en manifestar su disgusto. Presentó una imagen universal de la belleza suprema y los ojos de todo necio quedaron cegados para siempre. Los que conservaron la vista, necios todos ellos en un grado menor, sufrieron el castigo de tener que contemplar la desgracia ajena de aquellos que, ilusos, pensaban que tan sólo era un sueño y se arrojaban irremediablemente por acantilados o, sencillamente, morían desnucados al bajar las escaleras.
Le siguió Gabriel, el perfeccionista, aniquilando con su aliento todas las plantas y vegetales.
Luego fueron sucediéndose, por riguroso orden alfabético, el resto de los ángeles, y cada cual emitió su terrible designio que se vio cumplido en el plazo de dos días (...)
Todos los mensajeros se reunieron la quinta noche de ese estío, se sentaron alrededor de la gran hoguera del mundo y discutieron largamente acerca de la posibilidad de dar otra oportunidad a la raza que tanto y durante tanto tiempo les había ofendido.
De manera casi unánime pactaron que no quedara rastro de todo lo acontecido, que no hubiera recuerdo o sombra que pudiera dar señales de aquella mísera existencia que fue la de los hombres. Y que si alguna memoria quedaba por inevitable no tuviera forma más sólida que la de un mal sueño.
Azazel derramó una lágrima como quien llora al ver su mejor y más perfecta obra a punto de ser destruida, necesariamente destruida. Una lágrima negra y espesa que extinguió por siempre el último color o brillo, y que inundó toda parcela de tierra, ya fuera llano o alta cumbre, con su líquido grueso y pesado como acero.
Y después del llanto de Azazel el compasivo, los 43 mensajeros desplegaron sus alas y regresaron, tristes pero satisfechos, al reino de los cielos (...) Mas en su ascenso olvidaron a alguien y no notaron su falta hasta cuando ya fue demasiado tarde.

Jezabel, la gran Señora, siempre impulsiva y poco cautelosa, no ascendió sino que quiso quedar sumergida en el negro líquido, y quedar cegada bajo él, respirar la última bocanada del último ser, y sentir una agonía universal que reconoció como suya propia.
Y entre la viscosidad y lo opaco del más absoluto negro, expulsó de su vagina tres seres, perfectamente iguales en todas sus condiciones y características y únicamente diferenciables por el tamaño de sus manos.
Con el calor de sus axilas evaporó el líquido sobrante y con jirones de su piel reconstruyó las cinco grandes parcelas de tierra.
Cuando sus criaturas alcanzaron el número de quincemil ejemplares, una de ellas emitió la primera palabra, "hagstaftiturjeze", que no significaba otra cosa más que "volveremos a traicionarte, madre"]"
viernes, 13 de junio de 2008
Necesito emborracharme
Llevo 5 días sin probar la cerveza. Iba a decir que no he probado una gota de alcohol pero mentiría: ayer me trinqué el culito de Raki que quedaba en esa botella solitaria de la cocina. En todo caso, no fue suficiente, y el hecho de que me falte la cerveza es bastante peculiar e inusual en mi vida.
Estoy empezando a sentir cosas extrañas. Un sudor frío nada más despertar y algo de insomnio por las noches. Duermo menos. De mis ocho horas imprescindibles y necesarias para ser persona, he pasado a 5 miserables, parezco Napoleón. Y estoy convencida que lo único que necesito para volver a mi normalidad alcohólica es cogerme una borrachera.
He hecho este test que certifica sin lugar a dudas eso que ellxs quieren llamar problema. Mi resultado es "Se encuentra en un punto límite entre la normalidad y el consumo patològico de consumo de alcohol". A mí la verdad es que me la suda.
Sólo quiero acabar estos malditos exámenes antes de que ellos acaben conmigo, y tragar y tragar más y más litros de cerveza, caerme por las paredes, echar la papa si fuera necesario, cantar "desde Santurce a Bilbao" a gritos por la calle... Me siento como una quinceañera deseando que llegue el finde para montar el botellón. El lunes acabo, el lunes acabo, el lunes acabo.... Me estoy volviendo loca. Mi único consuelo, escuchar a esta señora:
PD: Sí, cuando estoy dulcemente alcoholizada, el ojo izquierdo se me pone a la virulé
jueves, 5 de junio de 2008
La Malinche y la Llorona se montan un bollo
Hoy tengo un examen. Pero es de esos que no estresan, en los que puedo dejarme llevar un poco por la imaginación y soltar la pluma. La verdad es que Antonio Torres es uno de los mejores profesores de la Universitat de Barcelona. En un programa sobre el español en los Estados Unidos, se ha pasado medio curso hablando de feminismo y la otra mitad de chicanos, revoluciones y el antiacadémico spanglish. Ha hecho lo que le ha dado la gana. Me encanta la gente insurrecta, sobretodo dentro del ámbito académico.
La Malinche es una de esas mujeres a las que la Historia (esa que escribieron los hombres) ha cogido de los pelos y ha ido arrastrando y escupiendo por toda la gran calle que cruza México. Fue amante e intérprete de Cortés y resultó de gran ayuda para la conquista del reino azteca porque conocía la lengua (también la de los mayas) y la geografía. Los revolucionarios liberales forjaron su imagen de puta y traidora de la raza y Octavio Paz terminó de rematarla con su ensayo "Las hijas de la Malinche", despliegue misógino y patriarcal muy convincente. Lo que la historia ha olvidado es que siendo hija de nobles, a la muerte de su padre, su madre la vendió (con 13/14 años) como esclava a los mayas. Yo también "chingaría" a una sociedad capaz de hacerme eso.
La Llorona era una deidad prehispánica, Cihuacoatl, la serpiente, madre y protectora de los aztecas, que lloraba por las noches recorriendo los canales de Tenochtitlán porque sus hijxs corrían un grave peligro y el fin estaba próximo. Los españoles, que entre las ruinas de la gran ciudad la oían también por las noches, la rebautizaron como la llorona e inventaron la historia de que era el espíritu de una mujer que había matado a sus hijos por venganza de un marido violento, putero y maltratador. La convirtieron en una mujer rencorosa, vengativa, otra traidora, y el pueblo mexicano asumió esa imagen, olvidándose del mito antiguo, de su diosa protectora.
Y luego llegaron las feminsitas chicanas, y con dos ovarios, rescataron a las dos, dándoles de nuevo su poder. El poder de dos mujeres simbólicas y rebeldes, que se oponen al stablishment machista. La Malinche simboliza la primera mestiza, la primera híbrida, y sirve como seña de identidad a esas mujeres chicanas que andaban perdidas buscando saber quiénes eran. La Llorona vuelve a ser protectora, y ayuda a las mujeres oprimidas a liberarse de las ataduras masculinas.
Sandra Cisneros, Gloria Anzaldúa, Carmen Tafolla, gracias por rescatármelas. Y gracias Antonio, por ser tan "chingón".
("La Malinche", obra de Rosario Marquardt)
domingo, 1 de junio de 2008
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